Todos solemos desear de vez en cuando experimentar un cambio en nuestra vida íntima, sentir algo nuevo e inesperado. Es difícil mantener interés en las mismas posiciones, toques, lugares o hábitos y, para ser sinceros, no siempre resulta excitante la idea de hacer el amor con la misma pareja. No es que tener relaciones sexuales no sea de por si algo altamente deseable; es que a veces se nos acaban las ideas innovadoras. No sabemos que despertará el deseo de nuestra pareja de un modo nuevo y especialmente emocionante; y tampoco estamos seguros de lo que deberá ser para nosotros mismos algo igualmente estimulante.

Sin embargo, todos tenemos la capacidad de encontrar las zonas erógenas de nuestra pareja: solo es necesario tener un poco de espíritu aventurero, ser lo más imaginativos posibles y comenzar a explorar cuales son las partes del cuerpo que pueden ser más propensas a recibir mayor cantidad de estímulos placenteros. El aprendizaje de nuevas formas de “encender” a tu amante puede ayudarte a descubrir exactamente lo que él o ella ansia, y asimismo contribuir a acrecentar tu propio apetito erótico.

Considerando lo anterior, te desglosaremos las zonas erógenas, tanto femeninas como masculinas que están más expuestas a despertar en tu pareja estímulos sexuales de gran potencia que favorezcan a un mejor encuentro íntimo. Quien entiende la importancia de conocer estos puntos, logra en el ámbito erótico avances significativos que no puedes dejar de experimentar, comencemos:

Zonas erógenas femeninas

Es siempre una tentación lanzarse hacia los órganos genitales lo más pronto posible, sobretodo porque ellas responden eróticamente al máximo en esa región; es decir, en la vagina, clítoris y ano. Sin embargo, existe para la mujer un mundo de placer sexual de la cintura para arriba, y no todo se concentra en los senos y, especialmente en los pezones. (Esa es la segunda zona hacia donde el hombre tiende a precipitarse, ya que la mayoría de ellos también encuentra excitante los senos).

Las orejas, y en particular los lóbulos, son sensibles a las caricias y a leves mordisqueos: algunas mujeres incluso responden muy positivamente a ligeros soplidos en los oídos. El cuello es a su vez una zona erógena en sí mismo. Incluso, besar y acariciar hombros y cuello resulta muy excitante tanto para hombres como para mujeres.

La sensibilidad de los senos difiere entre una mujer y otra, y si bien puede aceptarse en términos generales la norma de que los senos pequeños suelen ser más sensitivos que los grandes, lo mejor es preguntar u observar detenidamente como responde la mujer al estímulo en esa porción de su cuerpo. Unos delicados toques dactilares en el pezón o la aureola (el redondo oscuro que lo circunda) habrán probablemente de producir una reacción satisfactoria: la erección de los mismos.

Ahora bien, la mujer también responderá al estímulo bucal de estos, por lo que no tengas miedo de llevarlos a tu boca con mucho cuidado evitando morderlos. Asimismo, resulta placentero tomar todo el seno en la mano al tiempo que se acaricia el pezón con la palma. Algunas mujeres pueden conducirse a un primer orgasmo antes de trasladar las caricias bajo la cintura. Por último, otras zonas que conviene explorar son los muslos de la entrepierna, el cuero cabelludo, la cintura y en algunas chicas hasta los pies.

Zonas erógenas masculinas

Indudablemente el pene encabeza la lista, seguido de los testículos, el perineo y por supuesto el ano. Estos, son considerados los puntos primarios de mayor excitación para ellos y puedes ayudarte con juguetes especializados para estas zonas como, masturbadores masculinos o estimuladores de próstata. Sin embargo, aún quedan múltiples lugares por explorar que son capaces de dejar resultados realmente increíbles. Aunque muchas mujeres no lo crean, los hombres son corporalmente bastantes sensible a los estímulos sexuales llegando a sentir gran placer en lugares donde muchas aun no imaginan.

Una de las zonas más comunes es el cuello, la boca y las orejas donde con delicados besos y finos toques puedes lograr que tu hombre se comience a encender. También figura el área del pecho, donde muchos de ellos sienten excitación al ser besados o lamidos en sus pezones. En su mayoría aseguran que esta zona está ligeramente ligada con su área genital pudiendo sentir los estímulos en ambas partes, aunque se efectúen arriba.

Seguidamente, puedes explorar la zona baja del abdomen, donde se acumula una gran sensibilidad por estar tan cerca de los genitales. Puedes generarse una mezcla de ligeras cosquillas y excitación al ser besada esta parte. En la entre pierna el caso es similar por lo que no es de extrañar que se causen erecciones al tocar estos lados del cuerpo en un hombre.

¿Cómo estimular las zonas erógenas del cuerpo?

Realmente hablar de pasos en este apartado sería muy absurdo, ya que la estimulación del cuerpo tano para ellos con para ellas debe ser un proceso espontáneo. Ambos, se valen de sus manos, labios, lengua o cualquier otro estimulador que tenga a disposición para causar reacciones excitantes en el otro.

Básicamente, se trata de besar, lamer, chupar, tocar o masajear las zonas de mayor goce sexual en la pareja para que ambos se sientan satisfechos. Cada quien tiene su propio modo de hacerlo, pero lo ideal aquí, es que busquen cada vez que puedan, nuevas formas de acariciarse o tocarse que sean innovadoras para que entre los dos puedan redescubrirse. Prueba con juguetes como vibradores sexuales o cualquier otro accesorio que haga el proceso más excitante.

A veces, la naturalidad no basta, por lo que muchas parejas deben hacer uso de juguetes sexuales que estimulen las zonas erógenas de su compañero. Esto es posible, por supuesto, gracias a una mente abierta, mucha confianza y sobre todo el conocimiento saludable de las reacciones que tiene mi contraparte en materia sexual. El objetivo, es que no haya ningún punto sin aprovechar y que se pueda elevar al máximo a vida sexual.

¿Cómo encontrar las zonas estimulables de mi pareja?

Esta es una pregunta más que común, ya que no todas las personas sienten igual y, lo que en unos se encuentra fácilmente, en otros se vuelve una tarea difícil. Obviamente, en los genitales todos responderán correctamente, pero algunas personas, no son tan dadas con el resto de los lugares a estimular diciendo que quizás no sienten nada o que no les gusta.

Cuando lo anteriormente descrito sucede, puede volverse un poco frustrante para los no son tan pacientes. Sin embargo, aquellos que entienden que todos los seres humanos viven procesos distintos son capaces de buscar más sigilosamente hasta dar con el anhelado resultado. Los medios de activación de estímulos no son iguales para todos, algunos necesitan estar conectados mentalmente con el momento para poder sentir. Cuando esto pasa, será necesario recrear escenas que hagan aflorar esos deseos.

Una vez tu pareja haya alcanzado la conexión necesaria, entonces seguramente tus toques o besos serán mejor recibidos. Algunos medios para la activación de estímulos pueden ser: ver una escena excitante, escuchar palabras dulces al oído, encontrarse en un escenario ideal para el momento, entre otros. Es por ello que el romanticismo nunca pierde fuerza y es un gran aliado para elevar las experiencias eróticas, sobre todo en las mujeres. 

¿Cómo explorar tus puntos de mayor excitación?

En este caso particular, solo prestaremos atención a las zonas erógenas primarias, es decir, genitales y su conjunto. Puesto que al ser en individual las sensaciones nunca serán iguales. el resto del cuerpo responde en pareja. Ahora bien, tocar tus puntos de mayor excitación; en el caso de los hombres el pene y las mujeres el clítoris, es muy beneficioso ¿Por qué? Porque les ayuda a determinar en solitario los movimientos que más les gusta para que luego sea más fácil comunicárselo a su pareja.

Los hombres, por ejemplo, recurren a la masturbación básica para satisfacer su necesidad sexual y allí observan que tan rápido o lento deben ser sus embates para alcanzar el orgasmo o incluso, aprenden a controlarse para resistir por más tiempo las ganas de eyacular. Sin embargo, a veces se olvidan de explorar en sí mismos otras zonas que también les daría grandes satisfacciones como los testículos, el perineo o el punto P de la próstata. Para este último, el uso de un consolador es la mejor alternativa.

Por otro lado, las mujeres también recurren a la masturbación para satisfacerse y conocerse, entendiendo con esto que movimientos hacer en su clítoris: circulares, arriba o abajo, lento o rápido, que cause en ellas un orgasmo. Recuerden que el cuerpo femenino está diseñado para recibir placer, pero no todas saben aprovechar esto, por lo que un gran porcentaje de mujeres que llevan a cabo el coito no llegan a alcanzar el orgasmo vaginal, lo cual es una pena. Esto es por un desconocimiento total de la zona erógena de su cuerpo, mejor conocida como punto G.

Para resolver lo anteriormente planteado, lo más saludable es que ellas se estimulen el punto en solitario, por lo que un consolador para ese fin resulta ideal. Es mucho más cómodo que hacerlo con los dedos. La misma situación ocurre con el sexo anal, el cual es una zona dispuesta a brindar mucho placer pero que debe ser bien disciplinada y acostumbrarse a la sensación que ofrece para así poder gozarla y dejar de sufrir.